48. Esto es un error
Catalina
La mañana siguiente no hace sino empeorar la situación.
La prensa no se ha movido, mi celular y mi correo están llenos de mensajes de clientes pidiendo explicaciones y no sé qué decirles.
Me estoy defendiendo lo mejor que puedo, alegando que me han incriminado, pero todo está en mi contra y vuelvo a sentirme como la chiquilla de 22 años a la que le arrancaron la vida de tajo.
—Cat, tienes que comer—la voz suave de Nataly hace que la mire y estoy por negarme cuando ella señala a Samuel c