Del otro lado del país, en horas la mañana, las cosas comienzan a pasar así…
Carlo está sentado en su trono, dirigiendo su empresa y haciendo la vida miserable de unas cuantas personas. Dos horas después de haber llegado, sale a pedirle un documento a Andrea y se da cuenta de su ausencia, mira la hora y estalla en rabia.
—Maldita mujer, se cree que puede hacer lo que quiere… pero ya verá.
Saca su teléfono, la llama, pero el aparato marca apagado. Empuña las manos y se dirige a recursos humanos