Iñaki presiona la herida, mientras que Ian solo mira a su esposa. Rebeca salta de la silla, a pesar de que le duele el vientre y suelta a Andrea primero, mientras que Carlo intenta soltar a Carlota. Dina ató a las tres con diferentes amarras, a Andrea con una cuerda y a Carlota con bridas.
Andrea, en cuanto se ve libre, corre para ver a su esposo, se arrodilla como puede y le toma el rostro.
—No te puedes morir —le susurra y él se ríe con debilidad.
—Claro que no moriré…, no puedo dejar sola a