Ian llega a Santa Carmen, María Gracia está esperándolo en la pista no perder tiempo y para ponerlo al tanto de todo, porque la situación se ha vuelto más delicada.
—El alcalde está pidiendo que le demos una compensación comunitaria más alta a cambio de permitir que sigan las obras.
—Llévame con él ahora mismo.
—No está en sus horas laborales, es muy estricto con su tiempo en familia.
—¿Y crees que eso me importa? Tuve que dejar a mi mujer y mi hija en medio de una crisis que me podría costar todo.
Su hermana asiente y ordena que los lleven a la casa del alcalde. Sin embargo, al llegar a esta, les dicen que el hombre no ha llegado. Ian insiste en verlo, pensando que se está escondiendo, pero el guardia en la entrada le dice, a modo de secreto, dónde está en realidad.
Toman el rumbo al lugar y su sorpresa es mayúscula cuando ve en dónde el alcalde está pasando su «tiempo en familia». Ian se da la vuelta y le dice a su hermana.
—Quédate aquí, no podría dejarte entrar a un lugar así.
—Te