Ella solo sonríe y le aprieta la mano con agradecimiento al hombre.
—Gracias, Eulogio. Aunque todavía no regreso del todo… pero a eso voy. ¿Papá sigue tan mal genio como siempre?
—Diría que peor —el hombre hace dos gestos con las manos y cuatro hombres con lentes oscuros corren por las maletas—. Pero no lo oyó de mí.
—¿Y mi madre?
—Ahora se está volviendo experta en el arte de la transferencia en espejos.
—Imagino que su taller volvió a sufrir modificaciones —ambos se ríen mientras caminan a la