Nisha abandonó la sala sin decir una palabra.
El aire dentro de la cabaña se había vuelto demasiado denso, cargado de futuros posibles y muertes que aún no habían ocurrido. Necesitaba respirar, y silencio, Nisha por primera vez en siglos, deseo no ver más allá del siguiente paso.
Empujó la puerta y salió al exterior.
La tarde estaba fresca, el bosque quieto, como si también él contuviera el aliento, Nisha se llevó una mano al pecho, intentando calmar el eco persistente de la visión que aú