Las luces del nuevo amanecer se filtraban por los ventanales de cristal, tiñendo la habitación con una luz dorada y suave, Vecka dormía aún, envuelta en las sábanas, su respiración pausada era lo único que rompía el silencio del aposento. Un golpe suave en la puerta la hizo girar, despertando lentamente. Parpadeó varias veces antes de murmurar un “adelante”, con voz adormecida. No entendía como podía sentirse tan relajada ante una situación como esa, sin embargo, la explicación era simple, ella