La noticia de los Aquelarres Negros y las brujas había caído sobre la manada como un manto oscuro, pero en la inmensidad de la habitación principal en la mansión, la guerra parecía un mito lejano.
La luz de la mañana se filtraba tímidamente a través de las pesadas cortinas de lino, tiñendo las sábanas blancas con un resplandor suave.
Seraphina emergió de la inconsciencia lentamente, arrastrada hacia la vigilia por un ancla cálida, pesada y absolutamente viva. No abrió los ojos de inmediato. S