El amanecer invernal cubrió el cielo de una luz gris y espectral, filtrándose entre las copas de los inmensos árboles.
Tras la noche en el refugio de rocas, donde habían dormido entrelazados, la partida fue rápida y silenciosa. Comieron rápidamente para poder continuar con su misión.
La urgencia de encontrar a Adham era un látigo que golpeaba la espalda de Ronan.
Seraphina se aferraba al pelaje negro y grueso de Ronan, su cuerpo sacudido por el ritmo hipnótico de la carrera del lobo.
Llevaban