46/EL INICIO DE LA TRAICION
Marcos se perdió en sus labios hasta sentirse saciado. Poco a poco descendió por su cuello, esparciendo besos ardientes que parecían encender la pasión en sus almas. Continuó bajando por sus hombros hasta detenerse en la suavidad palpitante de sus pechos erguidos y deseosos de sentir su húmeda lengua. Marcos atrapó uno entre sus labios, succionando y saboreando sus pezones mientras la otra mano se deslizaba entre sus muslos, Ella dejó escapar un gemido, estremeciéndose al contacto de sus carici