La semana inició como de costumbre para Marcos y Laura. Marta en cambio, tenía que estar acostada y sin poder ir a la empresa.
Contactó a su asistente dejándole a cargo de las funciones administrativas que generalmente ella ejercía.
—Si necesitas algo urgente, sólo llámame. Y en caso de que hagan preguntas sobre mí, inventa cualquier excusa. Diles que me fui a Pekín, y que regreso en un mes.
—Como usted diga, señorita García.
Marta dejó su teléfono a un lado, se incorporó lentamente en l