Capítulo 199.
Narrador Omnisciente.
De las profundidades de la inconsciencia emerge la mujer en la camilla de hospital, levantándose de forma brusca, con un grito de agobio que lleva el nombre de su hijo, pero el dolor de su propio cuerpo.
Rodolfo se apresura a tomarla por los hombros para aminorar el daño que puede hacerse.
—Maddox está mal —Giselle se aferra a sus brazos, con un tono de voz tembloroso. —Está asustado. A él no le gustan los desconocidos. Le asustan los desconocidos.
—Tranquila— la hace pegar la espalda a la camilla de nuevo. —La señora prometió que va a traerlo. Quédate tranquila.
Sabe que pedir eso es solamente una intención. Nadie en el lugar de Giselle podría estar menos que histérica. Pero es su obligación mantenerla lo más segura posible.
La impotencia que sienta no es el problema. El mayor dilema es tener que guardar silencio ante aquello que Genzo comunicó minutos antes; en un hospital a catorce kilómetros de distancia, hay un tiroteo donde se presume podría encontrars