Mundo ficciónIniciar sesiónEvelyn creyó haber encontrado al hombre de sus sueños, aunque eso se destruye de forma repentina al descubrir que el hombre que ama era un agente que iba tras su familia. Su mundo se derrumba, ya que pierde todo lo que una vez la hizo ser de débiles sentimientos. Es liberada, y con una sola salida; volverse la mujer más temida y sin emociones que una vez dijeron que sería. Aguardando para tomar venganza contra ese hombre que logró desestabilizarla. Ahora, guarda un secreto que no dejará que nadie conozca. Sin embargo, el día que esperaba llega cuando menos lo espera...Logan Crown vuelve a su vida con una pregunta que exige una respuesta. Solo que esta vez, nadie tiene derecho a exigir, solamente ella. Ya no es la misma. Pero él tampoco. Ahora no tiene motivos, ni sentido en su vida...o eso piensa. ¿Podrá haber apagado esos sentimientos? ¿Podrá resistir ante las verdades que estallarán esta vez? ¿Logan ganará la oportunidad de mostrar sus verdades? ¿Qué hará al verla en brazos de otro hombre?
Leer másEvelyn. El primer disparo no viene de frente. Rebota a milímetros de mi cuello. El segundo avisa ubicación exacta, la cual le respondo con dos balas que lo alcanzan. Una bala atraviesa el aire donde mi cabeza estaba medio segundo antes. Me arrojo al suelo y ruedo. Disparo desde abajo. Impacto en el fémur. El grito dura poco porque alguien más se encarga de exterminarlo. El rostro conocido me hace asentir, sin hacerlo obvio; es mi único contacto leal, que sabe quien soy y desde hace meses aceptó trabajar conmigo. Tenemos intereses en común y ese es el que siempre revela esa faceta de cualquiera. En la agencia existe un tipo de elementos sin cargo fijo. No porque carezcan de rango, sino porque su utilidad supera cualquier casilla administrativa. Los llaman Elementos Grises. Se mueven entre bases, oficinas y pasillos secundarios. Hoy pueden firmar reportes; mañana, custodiar una puerta. Y nadie los vigila, porque operan bajo el mando directo de un supervisor. Nadie los cuestiona.
Evelyn.De mi padre aprendí dos cosas que compruebo cada día: siempre es mejor analizar antes de dar el siguiente paso, y cuando dependa de ti lanzar el siguiente golpe, hazlo sin ningún tipo de lástima. Ni emocional, ni física.Deduje que esto ocurriría. No tengo mente de adivina, pero he llegado a tener el pensamiento de Malrick; no me agrada la idea de dejar que alguien que puede comprometer mi nombre u operación, llegue a convertirse en un problema. Pero, luego de comenzar un juicio dentro de Raw el protocolo indica el sello absoluto del sistema. Nadie, ningún agente está autorizado para entrar, menos, lo haría yo. Y si quería hacerme cargo de quien viniera por Noël Lefèvre, tenía que estar dentro antes de que eso ocurriera. Adele no es importante ni para mí que la quiero muerta. A quien quiero es a la persona que comanda el ataque que sacudió el edificio hace dos minutos y causó que todos tengamos la dificultad para respirar. Las alarmas revientan el aire como un enjambre furio
Logan.Su rostro tiene el gesto que siempre revela que no soy quien pierde. Adele creyó ingenuamente que convertirse en la mujer de un tipo como Malrick era un negocio del cual disfrutaría los privilegios. Sin embargo, para eso existe la CIAT. Aprendemos que el objetivo es demostrar que algunos deben recordar lo que significa tener los pies en la tierra. Porque gigantes no son. Y de serlo, no serán el primero que derribo. —No quedará nada de ti— su amenaza llega a mis oídos, a medida que me dejo caer en el mueble a dos metros de la camilla. Para advertencias tengo con las mías. —Te juro que vas a ofrecer tu alma al diablo, y ni siquiera él podrá salvarte de nada.—Como sea te vas a morir— acabo con su rabieta inútil. —Viva o muera yo, tu muerte está asegurada. Y como recomendación —obtengo su mirada atenta— deja de comportarte como una inocente mujer, cuando todos aquí saben que eres la mano derecha de un asesino pederasta y no la incipiente amante que no sabía a lo que se dedicaba.
Logan.Hay muchos placeres en la vida, y podría enumerar cada uno de ellos, porque considero muy pocos como algo relevante en mi vida. Todos, se redujeron a la agencia. Durante mucho tiempo. Ahora, sin embargo, tengo también una jodida adicción que no tolera vacíos, ni esperas. Me inclino hacia obsesión para definirla, porque considero que llamarla de otra manera es minimizar lo que provoca en mí. Mientras no tenía el objeto de descontrol no fue un problema. Podía vivir sin ello. El calor. La sofocante presión en las venas. El deslizar las manos por sus curvas, mientras la ensarto con golpes que puedo escuchar. Cada choque de nuestras entrepiernas. La imagen misma de un coño brillante que se abre para darle espacio a que un grosor que se quiere enterrar tan hondo hasta que no haya un solo centímetro fuera...Paso saliva con solo ver el bamboleo de senos con gotas de sudor deslizándose en la unión. Un abdomen por el cual paso la lengua, mientras le sujeto las caderas. No hay mejor ma
Narrador Omnisciente. Fletcher y el resto del equipo, también salen de la planta de recuperación. Cada uno necesitó de suturas, curaciones y atención médica leve. Aceptada solamente tras la visita a Seekel, quien se había quedado sólo con su hermano luego de la cirugía. Como elementos aún en horario laboral, ningún otro tenía permitido quedarse con él, porque debían estar descansados, y al pendiente de cualquier llamado. No obstante, dormir no es algo que pudieran hacer. No todos. —Tenemos que terminar la cerveza del otro día —le recuerda Fletcher en el elevador. —Necesito dormir no ir a un bar recién descubierto— contesta el comisionado sin intención de suavizar la respuesta. —No decía esta noche. Hoy tengo planes también —añade su amigo mientras Revenant reniega porque Masón apretó demasiado un vendaje en su costado. —¿Tienen planes para día de acción de gracias? — inquiere Benzar mirando la fecha. —Es el próximo jueves y dado que el año pasado fuimos a una misión a Costa Rica
Narrador Omnisciente. Idris Pennington apresado. Es lo único que Shalla repite, como si al decirlo en voz alta pudiera convencerse de que el mundo volvió a un eje reconocible para ella, ya que eso significa que su amiga pronto regresará a la libertad. La pantalla lo confirma una y otra vez mostrando imágenes del infeliz con esposas, custodia federal y el silencio forzado que su boca reventada le obliga. El rostro del subdirector degradado a un plano donde no es él quien decide qué mostrar es lo mejor de ese día para ella. La habitación de hotel es un perímetro más que un refugio. Hombres armados, miradas entrenadas, cuerpos colocados en ángulos de contención. Reconoce a algunos, aún cuando sus rostros están cubiertos, siguiendo el protocolo. Pero con la complexión física de algunos, puede intuir quienes son. Nadie está relajado, por supuesto. Y es claro que nadie lo estará por un buen tiempo. Shalla apenas respira cuando observa al niño que balbucea llamando a su madre, como s
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