Mundo ficciónIniciar sesiónEvelyn creyó haber encontrado al hombre de sus sueños, aunque eso se destruye de forma repentina al descubrir que el hombre que ama era un agente que iba tras su familia. Su mundo se derrumba, ya que pierde todo lo que una vez la hizo ser de débiles sentimientos. Es liberada, y con una sola salida; volverse la mujer más temida y sin emociones que una vez dijeron que sería. Aguardando para tomar venganza contra ese hombre que logró desestabilizarla. Ahora, guarda un secreto que no dejará que nadie conozca. Sin embargo, el día que esperaba llega cuando menos lo espera...Logan Crown vuelve a su vida con una pregunta que exige una respuesta. Solo que esta vez, nadie tiene derecho a exigir, solamente ella. Ya no es la misma. Pero él tampoco. Ahora no tiene motivos, ni sentido en su vida...o eso piensa. ¿Podrá haber apagado esos sentimientos? ¿Podrá resistir ante las verdades que estallarán esta vez? ¿Logan ganará la oportunidad de mostrar sus verdades? ¿Qué hará al verla en brazos de otro hombre?
Leer másNarrador Omnisciente. El ritual se repite, con ellos tres en el mismo espacio. Pero algo cambió, y pese a lo estremecedor que es ese cambio, ya no es aterrador. Las voces en la cabeza de Giselle no son tan fuertes. Sobre todo cuando Maddox se duerme en su pecho, sin soltar el brazo del hombre que lo deja por más tiempo, aún en la posición incómoda de su cuerpo.—¿Quieres un té?— ofrece ella cuando abriga a su hijo. Él no contesta, porque no le interesa lo que le ofrezca, ya que su respuesta es sí, siempre.En la cocina, cuando bajan una mirada cómplice los acompaña, junto al té que se preparan y llevan hasta la sala, en donde Giselle se sienta sobre la alfombra para ver el televisor en el canal donde una nueva receta es preparada por la mujer que es dirigida por un chef reconocido. Escucha que Gaynor extrae el teléfono cuando un mensaje llega, y mientras él lee, su mente hace lo suyo imaginando posibilidades. —Ella...—habla sintiéndose una tonta por comenzar con ello. —La mujer de
Narrador Omnisciente. El Alto Custodio no responde al instante. Se queda de espaldas un segundo más, como si necesitara ordenar algo que no esperaba sentir de esa forma. Su mano sigue en el picaporte de la puerta, y su respiración cambia. No es evidente. Pero está ahí.—No espero que me quieras más que a él.Se da la vuelta con la mirada sin ese filo inicial. Mirándola desde su lugar, ahora sí moviéndose del suyo.—Sería absurdo— añade, avanzando un paso hacia ella—. Y no me interesa competir con un niño.Una pausa breve.—Menos con ese.Hay un matiz distinto ahí. —Me agrada demasiado— continúa, y no disfraza una diminuta sonrisa —. Ese pequeño secuestrador tiene más control sobre ti que cualquiera. Y ha llegado a tenerlo sobre mí mucho más de lo que me gusta creer.No suena como una queja cuando su mirada se sostiene en la de ella, pero ya no presiona igual. No exige. Expone.—Nunca ha sido una competencia con él— dice, más bajo—. Y no lo va a ser.Se acerca un poco más, lo suficie
Narrador Omnisciente. El sitio lleno de copas a medias, flores funerarias y ese vacío circunstancial solo expande lo que ahoga a ambos. Gaynor camina hacia la mesa donde toma la botella, apartando el sacacorchos para empinarse el líquido, sin todavía procesar lo que Paulina es capaz de hacer, y menos que la causa de su dolor irredento esté a sólo siete metros y medio. —¿Cómo siguió Maddox?— pregunta luego de pasar el licor, dejando la botella en donde la encontró. —Mejoró gracias al jarabe— contesta ella abrazándose a sí misma. —Gracias nuevamente.Él da un sencillo movimiento de cabeza en su dirección, mientras Giselle no siente la lengua, la espalda le pesa y sus pulmones se comienzan a comprimir. Podría jurar que los huesos se le abren y que su cuerpo está siendo desmembrado, aunque nadie esté cerca. —Tranquila —la calma él, evitando verla más de dos segundos seguidos. —En cinco minutos la puerta se abrirá automáticamente y podrás marcharte. —Lo siento— no sabe por qué se dis
Narrador Omnisciente. Todo suena lejos, mientras el mundo alrededor se altera, en tanto Drusso suelta la copa que de rompe en pedazos para correr desde el otro extremo del salón, derrapando para poner su cabeza en su regazo.—Mamá, no me hagas esto— le toma la cabeza con la voz agitada, llamando a Cassius que es informado por los asistentes. —Mamá, despierta. —No estaba bien— suelta alguien detrás en voz baja, más para sí que para los demás—. No estaba bien desde hace días…Cassius aparta a todos con empujones, sin importar quien sea. Frena en cuanto ve a su hermano, sintiendo que el aire se le escapa. Da un paso hacia ella, pero un agente le corta el avance con una mano firme.—Déjenos espacio, señor.—Es mi madre— responde sin subir la voz, pero con un filo claro—. Muévase usted.La forma en que la dice hace que el agente se aparte de forma automática, dejando que este caiga de rodillas, revisando sus signos vitales y hablándole de cerca con la misma desesperación que Drusso. Gay
Último capítulo