Capítulo 241.
Narrador. Omnisciente.
La baronesa siempre disfrutó de sus masajes. Manos fuertes apretando justo el músculo donde la tensión la hace pedir mas presión. El aroma a rosas en el aire, la temperatura. El silencio. Aunque este último se acabe con el timbre de su teléfono.
Un número desconocido no es habitual en su teléfono, por lo que, luego de verlo algunos segundos, con cautela lleva el aparato a su oreja. Aunque no habla. Se queda solo escuchando.
—Ya viste que tenía razón— la voz gruesa de Me