46. ¡Ayuda!
Lilian Caballero
El estridente sonido de un claxon hizo que todo mi cuerpo se estremeciera como si un rayo me atravesara. Abrí los ojos de golpe, con la respiración entrecortada. El paisaje frente a mí era desconocido, desolado, árido; una carretera interminable se extendía a lo lejos, con autos pasando a toda velocidad. Un frío inexplicable me recorrió la espalda cuando me di cuenta de que estaba recostada en la tierra, apenas a unos metros del pavimento.
¿Dónde demonios estaba?
Me incorporé c