7. Le habían quitado todo II
Ana Paula LagoSentí el calor de una mano que se deslizaba suavemente por mi brazo, tibia y firme, devolviéndome poco a poco a la realidad. Abrí los ojos de golpe, desorientada, con la respiración entrecortada. ¿Qué había pasado? Estaba recostada en un sofá de cuero, desconocido, que olía a maderas finas y perfume masculino.Me incorporé de inmediato, aturdida, mirando a mi alrededor como un ave herida. Un hombre con bata blanca —un doctor, supuse— me observaba con atención, como si esperara a que reaccionara. A su lado estaba el asistente de traje que había visto minutos antes, y otro hombre, de porte elegante, que no conocía. Tres pares de ojos clavados en mí, pero yo solo buscaba uno.—Señorita, se desmayó —explicó el hombre de traje con voz amable, como si quisiera tranquilizarme.Sacudí la cabeza con impaciencia, sentí mis labios resecos. —¿Dónde está el señor Abad? Necesito hablar con él —mi voz sonó más seria de lo que pretendía, quebrada, pero cargada de determinación.El hom
Leer más