110. Rescate
Roberto Abad Rocamonte
Llevaba ya más de tres horas desde que salí del hospital. Tres horas que se habían sentido como tres malditas eternidades.
El sol había bajado por completo, hundiéndose tras los edificios como si también quisiera evitar mirar la tragedia que aún latía entre los escombros. La oscuridad comenzaba a cubrirlo todo, y con ella un pensamiento que no me dejaba respirar: ya habían pasado demasiadas horas desde el derrumbe.
Y cada maldita hora que transcurría sin noticias…
Era una