18. Sentimientos encontrados I
Ana Paula Lago
Me acurruqué un instante en la silla del consultorio, apoyando la frente sobre la mesa; apenas había cerrado los ojos cinco minutos —esas siestas cortas que me servían de respiro entre pacientes para aguantar toda la jornada nocturna— cuando un golpe en la puerta me obligó a incorporarme de inmediato. Siempre que dormía una siesta cerraba con seguro; me sobresalte con violencia al escuchar el golpe en la puerta.
Me levanté con la bata todavía alborotada, me miré un segundo al esp