19. Sentimientos encontrados II
Roberto Abad Rocamonte
Permanecimos en vela toda la noche, envueltos en un silencio pesado que parecía contener las palabras que no nos atrevíamos a pronunciar. Mi madre se acercaba de vez en cuando a Arturo y luego a mí, como midiendo el terreno, curando con gestos lo que las palabras solo habían rasgado. Nadie habló de Clara ni de papá; era una tregua frágil que todos preferíamos guardar.
A la mañana siguiente, una enfermera nos pidió que la acompañáramos al consultorio de la doctora Lilian.