Capítulo 34
La angustia le quemaba el pecho y no recordaba cómo había llegado al hospital sin hacerse daño. Le sorprendía el hecho de haberse mantenido en pie mientras conducía.
Sofía tenía la garganta reseca por la angustia, además del corazón palpitando fuera de control y las manos temblorosas. Solo un pensamiento atravesaba su mente con la fuerza de una tormenta y eso era que April estaba enferma. Antes de irse de casa ella la dejó sana y la vio reír al despedirse. Además, su hija antes de