Erick Montenegro, siempre se caracterizó por ser un hombre que tenía todo bajo control y ahora, aquí, frente a Catalina Salgado, había perdido esa capacidad. Era mucho más sencillo lidiar con empresarios ambiciosos que con una mujer desilusionada. ¿Como podía hacerle entender que todo lo hacía por ella?
Apenas cruzó la puerta de la oficina, Erick Montenegro obedeció a sus instintos una vez más, tomó a Catalina de la cintura impidiéndole marcharse. Ella protestó, pataleó, pero después de unos se