Los siguientes días fueron un equilibrio peligroso entre la pasión y la realidad.
Isabella y Ethan caían cada noche en la misma cama, pero ahora sus encuentros eran diferentes. Ya no había solo dominio y odio. Había besos lentos, caricias que duraban horas y conversaciones susurradas en la oscuridad. Ethan le contaba fragmentos de su pasado: la muerte de su hermano, la traición de su propio padre años atrás, cómo había construido su imperio desde las cenizas. Isabella, a su vez, le hablaba de s