“En una oportunidad había intentado tocar a mi niña y yo no lo iba a permitir”
Aquellas palabras quedaron resonando en la cabeza de Amelia. No pudo evitar ponerse en el lugar de aquella madre, quien con lágrimas en los ojos le confesaba tan dolorosa verdad. Mabel nunca había querido abandonar a Hazel, habían sido las circunstancias la que la llevaron a hacerlo.
«¿Qué hubiera hecho yo en su lugar?», se preguntó la pelinegra, detallando a aquella castaña que lloraba y se sacudía ante el recuerdo