Luego del incidente, la rutina volvió a tomar el control de su vida. Día a día, Hazel asistía a la universidad y luego a su trabajo. No había nada de extraordinario en todo eso, era simplemente más de lo mismo.
—Hola, cariño, ¿qué tal estuvo tu día?—su madre solía llamarla todas las noches, de una manera casi religiosa.
—Bien, mamá. Un poco cansado.
—Me imagino, cariño. ¿Cuándo vendrás a visitarnos?
La idea de ir a la casa de sus padres no le causo ninguna gracia. Las cosas con James Miller seg