La noche había caído sobre la pequeña casa en alquiler. Las paredes desconchadas y el piso algo desigual apenas dejaban adivinar el paso del tiempo, pero dentro se sentía cálida la vida que estaban construyendo, aunque fuera a paso lento. Las bolsas de comida chatarra todavía reposaban sobre la mesa, evidencia de la pequeña “victoria” de Bianca al lograr que Mateo disfrutara aunque fuera por esta noche de algo prohibido.
Mateo estaba completamente rendido. Sus ojitos se cerraban mientras se acu