Capítulo 45: Una víbora con vestido de seda.
La tarde anterior al gran evento había sido un torbellino de mensajes, llamadas, confirmaciones y protocolos. Cada año se celebraba aquella ceremonia reservada únicamente para las familias más respetadas o más poderosas de la ciudad, una reunión donde alianzas se tejían en silencio y rivalidades se ocultaban detrás de sonrisas impecables. Para muchos era solo una gala más, pero para quienes pertenecían al viejo linaje, significaba presencia, jerarquía y territorio.
Luciano estaba sentado frente