El avión crujía suavemente en su descenso, y Bianca observaba las luces de la ciudad que se aproximaban. En su regazo, las manos se entrelazaban y desentrelazaban. El peso de lo que sabia —la verdad sobre Renato del Valle y su guerra contra los López— era una losa en su pecho. ¿Debía contárselo a Luciano? ¿Revelar que sabía cómo su tío había intentado destruir a su familia, justo cuando él aún no tenía la posición que tiene ahora?. El conocimiento era un arma de doble filo: podía unirlos más al