La investigación de Sotelo avanzaba como un río subterráneo, frío, silencioso y dirigido. Los datos fluían, se cruzaban, se analizaban. Los focos, aunque aún difusos, empezaban a apuntar más hacia ciertos patrones internos de la empresa que hacia las incursiones dominicales de Francisca y Patricia. Los gastos suntuosos de Patricia parecían financiados por un novio nuevo (y efímero) con recursos, y las deudas de Francisca, aunque preocupantes, eran cantidades menores que no cuadraban con la sofi