Capítulo 16: La caída de Ego.
La directora apenas alcanzó a abrir la puerta cuando la señora Martínez cruzó los brazos, altiva, desafiante, como si nada de lo que había ocurrido fuera con ella. Mateo, aún con el golpe en la ceja, permaneció firme al lado de Bianca, que lo tomó de la mano con fuerza, sin miedo, sin titubear.
Luciano no apartaba los ojos de aquella mujer insolente. Su postura, su perfume empalagoso, su mirada de superioridad… todo en ella le provocaba un rechazo profundo.
La directora carraspeó, visiblemente