Camila se metió al agua y llamó a Mora y luego a su padre.
Mora tenía sus piernas dentro de la piscina, pero estaba sentada en el borde.
-Yo te bajo.
Dijo Piero, tomando de las piernas a Mora y luego, sin disimulo, la agarró de la cola, para meterla dentro de la pileta, la deslizó con fuerza y se zambulleron los dos juntos y pegados.
Necesitaba sentirla, tenerla.
Organizaron un juego entre todos y el viudo no dejaba de molestar a la docente, la rozaba con cualquier excusa.
Bruno observaba a su