Piero llevó a cenar a su hija y las dos guardaespaldas se quedaron como custodias en la puerta de la habitación de Mora, cuando se quedaron solas, decidieron entrar y explicarles la situación, la docente ya tenía el alta para el día siguiente, estaba mejor.
-¡Chicas, que alegría!
-Hola Mora, estás mejor.
-Sí, aunque me sigue doliendo un poco, pero estoy feliz, Piero está contento y me pidió que me case con él.
-Lo sabemos, queremos hablar con vos.
-¿Qué sucede?
-Quiero que te enteres por nosotr