Piero terminaría con su dignidad y de verdad bailaría a su compás como un títere en sus manos, se arrastraría a sus pies, sería una sombra para el gran ceo y siempre temiendo que él la vuelva a mirar de forma despectiva y pensaba que nunca ocuparía el lugar que tuvo en su vida su primera esposa, por más que él dijera que la amaba como nunca amó a nadie, era una locura todo esto, lo mejor era callarse la boca y esperar que él, en unos días, parta a su zona de confort.
-Gracias.
Se vistió presuro