Alina
El frío de la mañana muerde mi piel mientras me encuentro en el centro del círculo de entrenamiento. El rocío se aferra a la hierba, y la niebla matutina flota sobre el suelo, como un velo entre dos mundos. Damon está frente a mí, sin camiseta, su mirada dorada atravesando la bruma. Está inmóvil, una estatua viviente de fuerza y peligro.
— ¿Estás lista? —pregunta con voz grave.
Inhalo profundamente, apretando mis puños. Mi corazón late rápidamente en mi pecho, pero no es el miedo lo que m