Alina
El aire es denso. La Fallas vibra bajo mis pies, un aliento helado ascendiendo de las profundidades del suelo. Damon está frente a mí, su cuerpo tenso, su mirada brillando con un destello dorado inquietante. La energía oscura que nos rodea palpita al ritmo de mi corazón.
— Quédate detrás de mí, Alina —gruñe.
Sacudo la cabeza.
— No. Esta vez, no me quedaré atrás.
Él se vuelve bruscamente hacia mí, su mirada ardiente perforando la mía.
— No es negociable.
— Damon…
— Si te atrapa…
Me acerco