Damon
La noche es pesada, sofocante. El olor del bosque está saturado de tierra húmeda, savia y la sutil fragancia de Alina que se adhiere a mi piel. Mi respiración es irregular, mis músculos tensos bajo la presión de mi propio cuerpo.
Corro a través del bosque, descalzo, el viento azotando mi rostro. Las ramas me arañan, pero no siento nada. Ni dolor. Ni fatiga. Solo esta rabia burbujeante que pulsa en mis venas, incontrolable.
Me he acercado demasiado a ella.
Podría haberla marcado.
Podría ha