Damon
La aprieto contra mí, su cabeza acurrucada en el hueco de mi cuello. Su aliento acaricia mi piel, apaciguando la tensión que palpita en mí. Mi instinto de depredador siempre está alerta, pero la tranquilidad que me brinda su presencia es innegable.
— Damon…
Su voz es suave, temblorosa, pero su mirada es firme cuando levanta los ojos hacia mí.
— Lo vamos a encontrar. Juntos.
Frunzo el ceño, acariciando su mejilla con la punta de los dedos.
— Alina… todavía eres débil. El vínculo apenas se