Alina
El sol comienza a asomarse en el horizonte, tiñendo el cielo de una mezcla de rojo y naranja. Estoy sentada al borde del acantilado, el viento jugando con mi cabello. Damon está de pie detrás de mí, la mirada fija en el valle de abajo. Su cuerpo está tenso, cada músculo rígido en una postura de control absoluto.
Desde la noche anterior, no ha dormido. Yo tampoco. Las palabras de su padre aún resuenan en el aire, como un veneno insidioso.
— Damon...
Él no responde, pero siento que