Mateo bajó las escaleras del sótano a las 7:40 de la mañana, como hacía cada día desde hacía exactamente 365 días. El lugar estaba impecable. Doña Rosa había mandado restaurar todo después de lo ocurrido, pero dejó intacto el círculo del piso. Ahora había una placa de mármol negro incrustada en la madera que decía:
Valeria Solís
Aquí rompió el lazo.
Aquí se entregó para salvarnos.
Mateo se arrodilló frente a la placa y colocó, como todas las mañanas, una sola rosa blanca sobre el mármol. La flo