El eco que se expande
Doscientos cuarenta años después de que Lucía rompiera el ciclo, el Jardín de las Diez Generaciones ya era un movimiento global. Rosas blancas crecían en más de cincuenta países. Centros de sanación inspirados en su historia se abrían en ciudades grandes y pueblos pequeños. La biblioteca Valeria Solís seguía siendo el corazón, pero ya no era el único latido.
Johanna Rivera Solís, de setenta y dos años, caminaba con pasos tranquilos por el sendero principal. A su lado iba s