Eliana salió de la heladería con una sensación extraña en el pecho. No podía negar que había disfrutado ver a Samuel reír tanto, pero la tensión entre José Manuel e Isaac era innegable.
—¿Te divertiste? —preguntó Isaac mientras caminaban juntos por la acera.
—Sí, mucho —respondió Eliana con sinceridad—. Samuel es un niño increíble.
—Y tú eres su heroína —comentó Isaac con una sonrisa—. Lo admira demasiado.
Eliana suspiró.
—Solo quiero que sea feliz.
Isaac se detuvo y la miró fijamente.
—Entonce