José Manuel revisó la hora en su reloj con el ceño fruncido. Había salido temprano de la oficina con la intención de pasar un rato con Samuel, pero al buscarlo en casa, no lo encontró.
—¿Dónde está Samuel? —preguntó con voz tensa al ver a Samantha acomodando unas bolsas de compras sobre la mesa.
Ella ni siquiera lo miró mientras sacaba un par de vestidos nuevos.
—Ah, Eliana se lo llevó.
José Manuel sintió un escalofrío de molestia.
—¿Cómo que se lo llevó?
Samantha alzó la mirada con una expresi