La noche había caído sobre la ciudad como un telón denso y pesado, ocultando entre sombras los secretos más oscuros que aún permanecían enterrados. En la sala principal de la casa, José Manuel estaba de pie junto a la ventana, con la mirada clavada en la calle desierta. Eliana lo observaba desde el sofá, con el corazón palpitándole en el pecho. Sabía que algo lo inquietaba profundamente. Podía verlo en su expresión, en la forma en que apretaba los puños y exhalaba lentamente, como si prepararse