José Manuel y Eliana caminaron lado a lado, en dirección a la sala, sin pronunciar palabra. La luz tenue iluminaba sus rostros, dejando ver en ambos una mezcla de cansancio, incomodidad… y algo más profundo, más doloroso.
Cuando llegaron al final del pasillo, José Manuel se detuvo. Eliana también lo hizo, como si algo dentro de ella le indicara que debía escuchar.
—Eliana —dijo él, con un tono bajo pero firme, mirando hacia el suelo por un segundo antes de alzar los ojos hacia ella—. Quería hab