La puerta se cerró de golpe detrás de él, pero José Manuel apenas lo notó. Su respiración era errática, su corazón latía con furia en su pecho, y sin embargo, en su interior algo se resquebrajaba.
Las palabras de Eliana seguían resonando en su cabeza.
"Nunca te engañé… Todo fue una trampa…"
El viento helado de la noche golpeó su rostro, pero no le importó. Apenas se dio cuenta de que la lluvia caía con fuerza, empapándolo en cuestión de segundos. No hizo el mínimo intento por refugiarse.
Caminó