El sonido de las llaves girando en la cerradura retumbó por el pasillo silencioso de la mansión. José Manuel entró, cerrando la puerta detrás de sí con pesadez. Sus pasos eran lentos, su mente aún atrapada en la imagen de Eliana sonriendo con dulzura mientras Samuel dormía en sus brazos. Había algo en esa paz, en esa escena… que lo hacía desear detener el tiempo.
Pero apenas cruzó la sala, un silencio extraño lo envolvió. No había televisión encendida, ni música, ni pasos apresurados. Solo el s