Eliana pasó el resto de la mañana en una tensión constante. Cada alerta de seguridad que llegaba a su bandeja de entrada era como un recordatorio de que alguien estaba ahí fuera, acechando en las sombras, intentando arrebatarle lo que más le importaba. A pesar de las medidas de seguridad reforzadas, no podía evitar sentir que el enemigo estaba más cerca de lo que quería admitir. Y entonces, como un relámpago en una noche oscura, un nombre cruzó su mente: **José Manuel**.
José Manuel. No solo su