La noche había caído sobre la casa de los Santacruz, y con ella llegó un silencio denso que envolvía cada rincón. Samuel, el pequeño de la familia, estaba acostado en su cama, arropado hasta el cuello con su manta favorita, aquella que tenía estampados de superhéroes. Aunque el día había transcurrido con normalidad, algo en el ambiente le hacía sentirse inquieto. No podía explicarlo, pero desde que Samantha había llegado a su vida, las cosas no eran iguales. Ella siempre sonreía, siempre parecí