Te ves increíblemente hermosa.
La sonrisa de Ethan Van Ness tenía un poder extraño.
Por alguna razón que Amanda aún no lograba descifrar, cada vez que él sonreía así —con ese brillo esmeralda en los ojos, esa calma peligrosa y esa seguridad que parecía envolverlo todo— sus nervios se deshacían como si hubiera apagado un interruptor interno.
Y justo ahora, en medio de una sala llena de millonarios que jamás había visto en su vida y que posiblemente la juzgaban con la mirada, con Daniel a su derecha sujetándole el brazo con de