SI NO ME ALEJO, VOY A BESARLO.
Amanda deseó hundirse debajo de la mesa, no se esperaba que Ethan dijera aquello.
Nadie lo esperaba.
Mucho menos Daniel.
El comentario de Ethan había sido una bomba abierta en medio de un salón lleno de alianzas económicas y sonrisas diplomáticas.
Pero sobre todo, había sido una bomba lanzada directamente a su hermano.
Nadie respiró por unos segundos.
Daniel se puso rígido a su lado, con sus dedos aferrándose al borde de la mesa con tanta fuerza que le marcó los nudillos, como si le hubieran dad