Sorpresa.
Ethan Van Ness estaba loco.
En serio.
Amanda no encontraba otra palabra que le quedara tan exacta como esa.
Desde esa noche, no había pasado un solo día en semana y media en el que no se le apareciera, sin permiso, la escena completa.
La cama desordenada, el aire todavía tibio entre los dos, el peso dulce del cansancio… y Ethan, mirándola como si el mundo se le hubiera reducido a una sola de